Raquel Alcántara

No importaba qué día era, siempre Ana María Calderón, la madre de Raquel Alcántara, enviaba un mensaje al chat de familia a las 8 am diciendo buenos días y deseando a cada hijo, sobrino y nieto éxito en sus trabajos y estudios. Siempre preocupada de los demás, de sus gustos y sueños
Portada Raquel Alcantara
No importaba qué día era, siempre Ana María Calderón, la madre de Raquel Alcántara, enviaba un mensaje al chat de familia a las 8 am diciendo buenos días y deseando a cada hijo, sobrino y nieto éxito en sus trabajos y estudios. Siempre preocupada de los demás, de sus gustos y sueños

No importaba qué día era, siempre Ana María Calderón, la madre de Raquel Alcántara, enviaba un mensaje al chat de familia a las 8 am diciendo buenos días y deseando a cada hijo, sobrino y nieto éxito en sus trabajos y estudios. Siempre preocupada de los demás, de sus gustos y sueños: “Una vez les cocinó la receta favorita de ellos, pie de limón y queque con azúcar flor, pero se confundió y le echó bicarbonato jajaja”, recuerda su hija Raquel. Así era ella, vivía para cuidar y consentir a todos,  pero nunca a ella misma.

 

Una infección urinaria la hizo ir al doctor, le dieron tratamiento, pero luego de dos días el dolor aumentó tanto que debió hospitalizarse y ahí fue cuando la familia recibió una noticia que nunca esperó: cáncer de endometrio que ya había invadido a los riñones. Luego de una semana en el hospital, decidieron que mejor se fuera a su casa. “Ya estaba todo dicho, solo había que esperar su partida. Fue una semana intensa para cada uno de sus hijos, nietos y amigos; sobre todo porque mi mamá siempre se vio como una mujer fuerte, preocupada por todos…menos de ella”, cuenta Raquel.

 

El miércoles de la semana siguiente Ana María partió, dejando un gran vacío en su familia, pero a la vez un importante aprendizaje que hoy, su hija Raquel, comparte con CARE: “Hay que cuidarse mucho, no por ser mujeres, mamás o hijas nos tenemos que postergar por estar pendiente de los demás. Tal vez si mi mamá nos hubiera contado alguna de sus molestias, yo no estaría contando esta historia, pero si de algo sirve solo puedo decir: Cuídate mujer que todo cambia en un segundo, pero también hay esperanza si se diagnostica a tiempo”.

 

¡Gracias Raquel por compartir este consejo tan sabio y necesario!

 

Si tú también estás cruzando el camino del cáncer y quieres dar tu consejos, escríbenos a inscripciones@fundacioncare.cl