APAGAR EL PILOTO AUTOMÁTICO

Maria José es enfermera y, aún así, descubrir que lo que le pasaba era Mieloma Múltiple no fue fácil.

Octubre de 2020, plena pandemia, y un dolor de costillas fue la primera alarma.

El primer doctor que visitó le dijo que era por estrés, le recetó antiinflamatorios y que se pusiera hielo. Sin embargo, dos meses después, un nuevo dolor le atacó el cuello. "Debe ser porque he hecho mucho homeoffice", pensó; pero cuando este dolor se volvió insoportable, a tal punto de que no podía lavarse el pelo y acostarse se convertía en una tortura, tomó cartas en el asunto. 
Maria José es enfermera y, aún así, descubrir que lo que le pasaba era Mieloma Múltiple no fue fácil.

Octubre de 2020, plena pandemia, y un dolor de costillas fue la primera alarma.

El primer doctor que visitó le dijo que era por estrés, le recetó antiinflamatorios y que se pusiera hielo. Sin embargo, dos meses después, un nuevo dolor le atacó el cuello. "Debe ser porque he hecho mucho homeoffice", pensó; pero cuando este dolor se volvió insoportable, a tal punto de que no podía lavarse el pelo y acostarse se convertía en una tortura, tomó cartas en el asunto. 

 

Exámenes y resonancia dejaron en evidencia que la columna estaba como una galleta por las múltiples fracturas. ¿Qué estaba pasando?  Todo fue muy rápido: un jueves estaba esperando los resultados de los exámenes y el lunes próximo estaba sentada en la consulta del doctor, escuchando las palabras: mieloma múltiple. “Fue un terremoto, un balde de agua fría le queda poco a ese momento. Realmente quedé en shock y no le tomé el peso, pero pensé en mi hija y el doctor me dio la tranquilidad para iniciar el tratamiento lo más pronto posible”, cuenta María José.

Un trasplante de médula sería el paso a seguir. Miedo, mucho miedo. Para tranquilizarse, buscó a  personas que ya habían sido trasplantadas para que le contaran del proceso. Sus amigos y cercanos fueron claves también en ese camino. Como era pandemia, ese apoyo fue a través de videollamadas, pero aún así le ayudaron mucho. 

Cruzar el camino del cáncer para María José fue un antes y un después: “Una de las grandes enseñanzas es que tengo que escuchar mi cuerpo, tomarme el tiempo, ver qué está pasando en mi vida y valorarla. Muchas veces uno da por sentado cosas, como la salud, por ejemplo. Yo vivía en piloto automático. Hay que vivir el día con lo que se tiene y sacar el máximo provecho”.

¡Gracias @mariajoseteston  por compartir este consejo tan sabio y necesario! Si tú también estás cruzando el camino del cáncer y quieres dar tus consejos, escríbenos a inscripciones@fundacioncare.cl

 

 

 

 

#FundacionCare #Consejo #Cáncer